50 años, 50 navidades


50 Navidades … cómo han pasado los años

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Será mi primera Navidad viviendo mi quinta década.

Y en este año que he dedicado a celebrar mis 50 no puedo dejar pasar la oportunidad de reflexionar y recordar cómo han sido mis navidades a través de los años.

De niña

Las de mi infancia las recuerdo felices, vivíamos en un edificio donde casi todo era ocupado por familia tanto de mi papá como de mi mamá.  Y el resto de los vecinos con el tiempo se convirtieron en familia elegida. Así que éramos bastantes, se comía, se bailaba y a dormir a esperar a Santa.

Me acuerdo de esa sensación del nervio por dormir y no poder, de tener miedo a que el gordito me encontrara despierta y no me dejara mi dotación de ropa, que era lo que me traía. La felicidad de despertar y salir a ver el nuevo ajuar, estrenar para el recalentado. La familia de provincia  que iba y venía a felicitarnos.

Ya más grandecita me tocaba ser el cómplice de Santa para los regalos de mis hermanas más pequeñas. Pero no deje creer, no deje de recibir.

De jóven

Luego recuerdo las navidades de la adolescencia y juventud, con los novios, con los amigos, llevando a mamá y todo cómo no jajajaja.

Fue una época muy divertida, conocí las costumbres y rituales de muchas familias, ahora Santa tenía la forma de personas que con su presencia o con regalos hacían mi Navidad muy feliz.

De adulta

Después casada, pues clásico en casa de la suegra, pero ambas familias juntas,  Se hacía comida como para un ejército, cada quien preparaba sus mejores recetas.  Mucha, pero mucha gente compartiendo el pan y la sal.  Y yo, yo me hice famosa con mi caldo de camarón levanta muertos.

De mamá

Después las navidades con hijos pequeños, las mejores, ahora yo estaba a cargo de Santa. Esperar a que durmieran, y luego por la mañana ver sus caritas llenas de alegría porque habían encontrado su dotación de ropa siguiendo la costumbre, y alguno que otro juguete. Benditos años, benditos niños, bendita ilusión, bendita inocencia.

Y aunque hace muchas navidades que no la pasan conmigo, siguiendo la tradición también, aún al crecer, siempre tuvieron y tienen por lo menos, dulces en el árbol.

Recientemente

Con un nuevo amor, más años encima, y sin hijos, las navidades se transformaron, pero no para mal, en los últimos años son más tranquilas. Sin el agobio de conseguir el “regalo prometido” sin tanto “querer quedar bien”, sin “compromisos”.

Con la madurez que dan los años puedo disfrutar de una cena sencilla, una cálida pijama y una buena película.  O pasarla en familia con una buena charla y muchas risas. O ir a un restaurante y disfrutar un espectáculo.  Algo así más espontáneo.  Y se siente tan bien.

La fiesta grande,  la que más celebro, es el Año Nuevo, ya les contaré por qué.

Sea como sea que celebremos éstas fechas, lo importante queridas mías es tener paz en el corazón, hacer lo que nos nazca, lo que nos haga felices. Y como se los dije más arriba, nunca dejar de creer. Creer que siempre hay regalos para nosotros, en la forma que quieran, solo pidan, observen y se darán cuenta de cuantos presentes la vida nos obsequia.

Yo les deseo que pasen una gran Nochebuena, y un domingo navideño feliz y relajado.

¡Feliz Navidad!

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