La lady que pude ser


Lady o #LaLadyQuePudeSer

A raíz de tantos videos y fotos que se comparten en la Red y que en el 90% de los casos únicamente sirven para humillar, sobajar, evidenciar y casi casi lapidar a una persona en particular, tachándolos de #LadyX o #LordX , muchas veces también sacados de contexto; en un grupo de Facebook al cual tengo el gusto de pertenecer: Asociación de blogueras Latinoamericanas,  surgió la iniciativa de compartir un post, donde las integrantes contáramos una historia en la que, de haber existido las redes sociales, seguramente nos hubiéramos convertido en la Lady del momento.

Aquí mi historia

Hace aproximadamente 25 años, si, ya llovió, se secó y volvió a llover, trabajaba para una institución gubernamental. Un buen día me hicieron un encargo especial que implicaba que fuera a la calle en un automóvil de dicha institución, en un tiempo record, a recoger unos papeles.

Inmediatamente me dieron las llaves del coche y el domicilio al cual acudir, tomé mi bolsa, y ¡vámonos!

Todo transcurrió sin complicación, llegué a mi destino, recogí los papeles y agarré camino de vuelta. De pronto, vayan ustedes a saber por qué, el tránsito detenido.  ¡Pa’ la mecha! y con lo urgente que es entregar estos papeles. Sino estaban a tiempo hasta mi chamba podía perder.

Ya saben, toqué el claxón, me baje a ver que era lo que detenía el tráfico, volviá a tocar. Pude observar que el semáforo cambiaba de verde a rojo demasiado pronto.    Entonces cuando ya estaba por pasar, vuelve a cambiar a rojo y yo en mi histeria total me arranqué para poder pasar.

Y sí, la patrulla a cargo del crucero me detuvo. Yo nada más pensé bueno, que me levante la infracción y listo ya me voy. ¡Ajá cómo no!

Cuando  me solicitó mis papeles, comencé a buscar en la bolsa y no traía la cartera con la licencia.  –

Pues la voy a tener que llevar al corralón -me dijo -.

Con mi chamba en juego, la urgencia de los documentos y un carajal de nervios encima, a lo único que atiné fue a ponerme a llorar. Cuando le expliqué al policía la situación fue de lo más comprensivo  y en un acto que nunca creí posible me dijo, váyase y tenga cuidado.

¿Por qué pude ser una lady?

Si en ese entonces hubiera habido redes sociales, seguramente me hubieran comenzado a grabar desde que tocaba insistentemente el claxón, luego cuando me pasé el alto y finalmente cuando le lloré al policía. Sería la #LadyLlantitos que a los ojos de quienes me vieron seguramente pensarían, “Se puso a llorar para salvarse de la infracción”, “Apuesto a que le dió dinero al poli” , “Trae coche oficial y la perdonaron”. 

Y la verdad es que, sí, cometí una falta, pero estuve dispuesta a pagar mi infracción, y asumir la culpa. Me topé con un policía honesto que vio mi real desesperación y angustia y por eso me dejó ir.  Pero los demás me hubieran juzgado severamente sin saber toda la historia.

Los invito a todas y todos a reflexionar sobre la imagen que ha circulado recientemente. Sino abona, sino es de nuestra incumbencia, sino tenemos la historia completa. Abstengámonos. Todos cometemos errores. Y de una u otra forma pagamos por ellos.  No es necesario que circule por todo el mundo.

lady, LaLAdyQuePudeSer

#TodasPudimosSerLadys

 

 

Y tú ¿Qué opinas?