Todo cambia
«Cambia lo superficial
cambia también lo profundo
cambia el modo de pensar
cambia todo en este mundo.Cambia el clima con los años
cambia el pastor su rebaño
y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño»
Julio Numhauser

La vida es un constante cambio; ciclos que se abren y cierran, historias que empiezan y terminan. Principios y finales en una relación, en un trabajo. Lo que ayer estaba, mañana puede ya no ser parte de nuestro presente. Evolucionar, renovarse y transformarse son la constante en nuestra existencia. Pero nos da miedo, La incertidumbre asusta; ¿Podré conseguir otro trabajo? ¿Nadie me va a querer? ¿Me voy a quedar solo? ¿Mi familia me aceptará? ¿Y si me equivoco?
La noticia es que, en el momento que comienzas a cuestionarte es porque en tu interior sabes que necesitas cambiar. De trabajo, de pareja, de amigos, de vicios, de costumbres, de hábitos: de todo aquello que ya no te aporta y que te ancla. Quedarte en la seguridad de lo conocido por miedo, equivale a dejar de vivir. Puede ser que el cambio lo buscaste tú o que las circunstancias te lo impusieron, no importa, toma los mejores recuerdos, aprende la lección y continua. Lo que se fue no volverá y no vale la pena seguir dándole vueltas.
Que yo cambie no es extraño.

Cambio porque necesito crecer y la vieja piel ya no me calza, Cambio para no fracasar, para no extinguirme. Cambio para retarme y superarme. Para honrar la vida, que siempre cambia.
Hasta cambié el color de mi cabello.
No es la primera vez que lo hago y seguro no será la última.